Hay una manera muy particular de entender el pop. Una línea, un camino, un arco musical —también narrativo— que va de Vainica Doble al Niño Gusano, y que tras el parón indefinido de Astrud, nos dejaba a Parade, mis queridas Pauline en la Playa y, más recientemente, esa joya llamada No son tu marido de Hazte Lapón como prácticamente únicos exponentes en el siglo XXI. Una forma libre, idiosincrática, audaz, alquímica, marcada por la amplitud de miras estilística y el humor, dispuesta a imaginar y poner letras y melodías a universos paralelos propios. Ahora podemos sumar a otro nombre a esa singular tropa de agitadores del pop. Se trata de Dimas Rodríguez, agazapado tras el cinematográfico nombre de Invisible Harvey y su delicioso debut La puerta giratoria, que acaba de publicar El Genio Equivocado. Sí, todo encaja y tiene un componente mágico. Así debería ser la música ¿no?