Hay que reconocer que Andy Bell se lo ha currado. A lo largo de tres décadas, no ha dejado de trabajar y siempre ha tenido algún proyecto con el que estar ocupado. Porque, tras la separación de Ride en los 90, supo canalizar toda su energía en Hurricane #1, y un poco más tarde pasó a formar parte de Oasis y Beady Eye, lo que podríamos calificar de un fantástico plan de pensiones. Pero es que también ha producido a unos cuantos artistas, y hace poco editó un disco como Glok, su álter ego electrónico. Lo que le faltaba era publicar su primer trabajo en solitario, y eso ha llegado con la ayuda del confinamiento.