Desde su imagen hasta su propio nombre de guerra (tanto el de la banda, como el que adoptan cada uno de ellos sobre el escenario: Stitches, Beans, Espo y Turtan), estos cuatro jovenzuelos de Minnesota parecen haber recuperado una tendencia que ya dábamos por muerta desde que Vampire Weekend empezaron a “madurar”: la de los ligeramente traviesos universitarios que pueden resultarte adorables o insoportablemente listillos, según el momento en que te pillen.