Hibernales, “Tu casa, mi casa” (El Genio Equivocado, 2017)
Alguien tenía que salvarnos de <strong>Bertín Osborne</strong>. No podíamos permitirnos que lo hogareño, la hospitalidad y la idea de hacer de la casa un punto de encuentro y de confluencia de ideas y sentimientos pasasen a ser patrimonio eterno del cuñadismo ibérico. Seguramente sin pretenderlo, <strong>Hibernales</strong> nos han sacado de ese infierno al que parecíamos abocados; y lo han hecho con una de esas canciones que marcan época y carrera: <em>Tu casa es mi casa</em> es hirientemente bella, y despliega sus encantos de forma pausada, culminando memorablemente con el listado de acciones de los estribillos finales, que reconfortan a la vez que nos invitan a soñar con lo que quizás ya tenemos: “Salir por ahí, ir a cenar, mojarte los pies con la manguera... / Soñar con viajar o con el día en que por fin no haya que trabajar. Ver una serie y luego otra. Cocinar para ti, poder pensar en mí... /Coger la púa guitarra en mano y simplemente cantarte algo”.
