Resulta un tanto increíble que, con tan solo 25 años, Greta Kline vaya por el que podemos llamar su segundo disco de madurez. Pero claro, viendo el nivel de trabajo que tiene con Frankie Cosmos, es normal que la artista neoyorquina crezca a marchas forzadas. Y es que, en su nuevo trabajo, se aprecia un lado más profesional, menos amateur, y sí, mucho más maduro.