Nacido en Austria y establecido en Los Ángeles, Marlon Rabenreither juega al escondite a la hora de geolocalizar su música bajo el nombre de guerra Gold Star. Escuchar su tercer trabajo sin tirar de información puede despistarnos. Lo mismo podría tratarse un inglés con cierta pasión por el sonido americana (a la manera de un Richard Ashcroft en solitario, por ejemplo), o un americano particularmente anglófilo tan capaz de recrearse en el tipo de heridas de paso lento que encumbraron a Ryan Adams (Chinatown), como de hacer canciones melódicas de ritmo pesado por las que hoy mataría Liam Gallagher (Baby Face). A nivel temporal también la cosa juega a un par de bandas al mismo tiempo. Podríamos decir que es un disco muy noventero, pero refiriéndonos al tipo de disco que en los 90 calificaríamos de sesentero o setentero.