Mientras los “pipas” desmontaban el equipo de Miss Cafeína (los encargados de ejercer de teloneros con su pseudo-indie rock para niñas bien con pretensiones de modernidad de centro comercial) por los altavoces se podía oír lo que parecía un cómico contando chistes de escoceses (el murmullo general y el endiablado acento escocés apenas me permitieron entender nada).