El NOS Primavera Sound se ha convertido en una apuesta segura para los que añoran las ediciones menos multitudinarias del Primavera Sound de Barcelona. En el festival portugués hay muy pocos solapes, no hay que correr cientos de metros para ver a un grupo u otro, y, además, los precios son mucho más asequibles. Por supuesto, no todo son ventajas: la logística no está tan engrasada como en Barcelona (no he visto un festival con tan pocos baños en toda mi vida), y la preciosa ciudad de Oporto no está preparada para recibir una avalancha de gente semejante en tan pocos días (el transporte público del centro de la ciudad al Parque da Cidade fue el principal problema).