Ghost in the Shell, el anime de 1995, predecía lo que el blockbuster de fantasía quiere ser hoy. Secuencias de acción espectaculares y una trama de ciencia ficción que, con suerte, pretende aportar una dimensión más, un discurso, al mero entretenimiento rompe taquillas. Influyente en obras posteriores, como Matrix (1999), era cuestión de tiempo que Hollywood fabricase una adaptación en imagen real, algo posible gracias al avance imparable de los efectos digitales. Sin embargo, este remake se antoja tardío y también inocuo. Veamos.