La vampira de Barcelona
Ganadora del Gran premio del público en el Festival de Sitges 2020, La vampira de Barcelona nos lleva a los comienzos del siglo XX para mostrarnos cómo un traumatizado periodista…
Ganadora del Gran premio del público en el Festival de Sitges 2020, La vampira de Barcelona nos lleva a los comienzos del siglo XX para mostrarnos cómo un traumatizado periodista…
Vivimos en una época en la que el poder y la corrupción, o más bien dicho, el poder corrupto, invade todos y cada uno de los ámbitos de…
¿Qué pasa cuando nos cansamos de la vida? ¿Tenemos derecho a pedirle a alguien que acabe con nuestra existencia? ¿Y cómo afecta la muerte a nuestro entorno cotidiano? Seguro que algunos encontraréis extrañas estas preguntas al inicio de una reseña teatral, si bien es de ello de lo que trata <em>Mata’m</em>, obra que del 5 de julio al 3 de agosto se representa en<strong> La Villarroel</strong> en el marco del <strong>Grec Festival de Teatre de Barcelona</strong>.
Hay ocasiones en las que cuando uno va al teatro se encuentra sobre el escenario no una ficción sobre la realidad sino la realidad misma, traspuesta allí con toda su materialidad, de una forma en la que si uno no estuviera sentado en la butaca y acompañado por el resto de espectadores le costaría distinguir qué es real y qué no lo es. Esto es lo que pasa con <em>Un aire de família</em>, estrenada en el <strong>teatro Romea</strong> el pasado 7 de septiembre y que, a través del texto de <strong>Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri</strong> nos permite, cual <em>voyeur</em> atrevido, ser testigos de un día, o más bien una noche, en la vida de una familia cualquiera.