Basta mencionar las tres nominaciones que tiene Flee a los premios Oscar para darse cuenta de que se trata de una obra bastante especial: mejor película de animación, mejor largometraje documental y mejor película extranjera. La primera se debe a que estamos ante la historial real de Amin, un refugiado de Afganistán que se ve obligado a huir de su país en los años 80, lo que supone separarse de sus raíces, de su familia y mantener oculto su pasado para no perder su condición de asilado político.