Vaya por delante en esta crítica que nunca fui fan de Fila India. A finales de los noventa el power pop de los malagueños me parecía facilón y excesivamente chicloso, y a pesar de reclamar su minuto de gloria en televisión y radio, no me parecían tener nada que los hiciera interesantes dentro de aquella incipiente escena independiente nacional.