¿Qué se puede decir de una película sobre el festival de Eurovisión protagonizada por Will Ferrell? Que es exactamente lo que parece. Ferrell como productor, guionista y estrella, suele afrontar la comedia de una forma directa, sin segundas lecturas. Apuesta por lo ridículo, en la línea paródica, quizás, de Zoolander (2001). Eso sí, hay que decir que, si Ben Stiller parodiaba el mundo de la moda, Eurovisión es de por sí un espectáculo kitsch, por no decir marciano, en el que asistimos a la exudación de los clichés de la música comercial, en canciones en las que lo épico convive con lo extravagante.