Es la forma más habitual de contar una historia: primero conocemos a los personajes, nos comprometemos emocionalmente con sus conflictos y con su punto de vista, y luego asistimos a una serie de cosas que les pasan. Lo primero que llama la atención de Félix, serie del cineasta Cesc GayTruman (2015)- para Movistar+, es que descubrimos a su protagonista -espectacular Leonardo Sbaraglia– ya comprometido con la búsqueda de una misteriosa mujer llamada Julia. No conocemos a Félix, ni a Julia: de hecho, el primero reconoce no saber tampoco quién es esa de la que se ha enamorado. El primer capítulo de esta serie (de solo seis) es magnífico porque se postula como la pura búsqueda, sin contexto, sin saber nada del protagonista, ni de su objetivo. Esta decisión me parece valiente e interesante: la propuesta es casi abstracta y tiene un punto surrealista. Lo que no tengo tan claro es que funcione más allá de ese ambicioso piloto.