Un soplo en el corazón. El misterio de Family, César Prieto Álvarez (Efe Eme, 2024)
Resolver el mayor de los enigmas del indie pop español. O, al menos, adentrarnos en su esquiva historia. Eso es lo que nos propone Efe Eme en Un…
Resolver el mayor de los enigmas del indie pop español. O, al menos, adentrarnos en su esquiva historia. Eso es lo que nos propone Efe Eme en Un…
Nuestra querida editorial <strong>Contra</strong> sigue empeñada en ser la responsable de buena parte de nuestras lecturas imprescindibles en el terreno musical y, al mismo tiempo, desfondar nuestras estanterías —no publican libros, sino tomos monumentales, catedralicios—. Pero si hasta la fecha se habían dedicado a ofrecernos lo bueno y mejor de géneros y artistas internacionales —ahí están <em>Shakey, Energy Flash</em> en el 2014 o <em>Nuestro Grupo Puede Ser Tu Vida</em> en 2013— ahora, de la mano del periodista musical <strong>Nando Cruz</strong>, se adentran en el indie nacional. Terreno cenagoso no, lo siguiente.
Regresa<strong> Marcos Gendre</strong>, el autor más reseñado en Indienauta. Pero en esta ocasión lo hace de la mano de la editorial <em>Milenio</em> —como anillo al dedo le sienta el nuevo traje—, cuya más que notable colección de música no podía permanecer ajena a Indienauta mucho más tiempo. Vaya por delante que no podríamos haber elegido mejor obra para estrenarnos con esta editorial.
Parece ser que los murcianos <strong>The Yellow Melodies</strong> le han cogido el gusto a esto de hacer versiones. Si ya rindieran pleitesía a <strong>Dan Tracey</strong> y a sus <strong>Television Personalities</strong> en <em>How Television Personalities Learned To Love</em> EP (Beautiful Music, 2012), ahora <strong>Rafa Skam</strong> y los suyos deciden publicar tres vinilos, en una colección de más de 40 versiones de grupos de todas las épocas y diversas latitudes, pasadas por su particular tamiz. Para más inri, esta colección será una edición limitada de 200 copias cada disco, aunque también se podrá descargar digitalmente.
Quiso la suerte, o quizá no fue así, que pasaran más de diez años hasta que nos llegara por fin el segundo disco de <strong>Gasca</strong>. Es mucho tiempo, sí, pero a veces hay esperas que merecen la pena, y en este caso, no me equivoco al afirmar que así ha sido.