La versatilidad de Soleá Morente no deja de sorprendernos. De hecho, ya nadie se atreve a meterla dentro del carro del flamenco. Porque, si en su anterior trabajo, se iba hacia el mundos más electrónicos y fiesteros, en su nuevo álbum cambia de rumbo completamente. Sus nuevas canciones se acercan al dream-pop y cambia la luminosidad por una oscuridad en la que incluso, en alguna ocasión, se acerca al post-punk. Y lo mejor es que consigue resultados realmente buenos.