Con High Flying Bird, Steven Soderbergh se suma a la lista de directores de primera línea que aportan un largometraje a la insaciable necesidad de Netflix de estrenar productos que atraigan a los suscriptores. Una apuesta indudable por la calidad que ya ha rendido frutos con obras tan contundentes como Roma de Alfonso Cuarón, La balada de Buster Scruggs de los hermanos Coen y Okja de Bong Joon-ho. Soderbergh, sin embargo, aporta un film muy diferente a los mencionados, menos espectacular, pero sin duda más apto para las pequeñas pantallas.