El mito de Ian Curtis y Joy Division sigue muy vivo. No me refiero sólo a su indiscutible influencia musical como banda estandarte del post-punk pese a la brevedad de su carrera, truncada por el suicidio de Curtis con sólo dos discos y un puñado de singles. Sino al degoteo de referencias sobre la vida y obras del grupo y su malogrado cantante. Pocas bandas han generado y generan tanto material. Misterio, iconografía y mitología rodean a la banda y al frontman más famosos de Manchester —con permiso de Mozzer, claro— en uno de esos casos en los que hablamos de un fenómeno que supera lo estrictamente musical..