Parece que Ethan Johns se está tomando en serio su carrera musical como artista. Su vida ya la tiene suficientemente resuelta desde hace años, como consolidado productor al que estrellas de todo tipo acuden en busca de un sonido crudo, auténtico y excitante (como puede comprobarse en sus trabajos para gente como Laura Marling, Ryan Adams, The Jayhawks, Kings of Leon, o la recuperación artística de Tom Jones, comparable a la que en su día llevó a cabo Rick Rubin con Johnny Cash). Digamos que ya ni siquiera le pesaba la alargada sombra de su padre, Glyn Johns, afamado ingeniero de todos los grandes de los 60 y 70.