El estilo barroco y la estética hortera de ‘brilli brilli’ de Baz Lurhmann -Moulin Rouge! (2001)- han resultado ser perfectos para llevar a la pantalla la vida de Elvis Presley. Pero creo necesario aclarar que no estamos ante un relato biográfico al uso -aunque la vida de Elvis aparezca efectivamente retratada a grandes rasgos- sino ante un vibrante musical que se vale de todos los recursos posibles, empezando por la ficción, pero también haciendo uso del documental -con una importante presencia de imágenes de archivo- y hasta de la animación, para conseguir un apabullante despliegue visual.