El agente secreto
Una gasolinera perdida en medio de la nada, un cuerpo abandonado y cubierto con cartones, dos agentes de policía que dan miedo en vez de seguridad. La primera secuencia de El agente secreto (2026), nominada a cuatro premios Óscar, resume de forma contundente lo que significa la vida en dictadura: la inseguridad, la falta de libertad y, concretamente en un país latinoamericano, esa sensación surrealista de que se ha perdido el contacto con la normalidad, con el sentido común, con lo civilizado. Esa sensación de que la vida no vale nada porque se han derrumbado todas las garantías de convivencia social, en pocas palabras, los derechos humanos. En 1977, el protagonista de esta historia es Armando, interpretado por el siempre estupendo Wagner Moura -ya con estatura de estrella internacional- un tipo del que no sabemos nada y cuya vida vamos descubriendo muy poco a poco durante las dos horas y cuarenta minutos de metraje.
