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Cine/TV

Mientras dure la guerra 

Alejandro Amenábar aborda el drama histórico en Mientras dure la guerra para contarnos, por un lado, los últimos años de vida de Miguel de Unamuno, y por otro, la ascensión al poder de Francisco Franco. Con estas dos líneas argumentales, Amenábar construye un relato cuyo clímax es el discurso de Unamuno -venceréis, pero no convenceréis- en la Universidad de Salamanca.

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Todos lo saben: los secretos 

Detrás del retrato de una familia, recreado a la perfección en Todos lo saben, encontramos un emocionante thriller. O también se puede decir que la historia de una misteriosa desaparición sirve al director Asghar Farhadi -ganador reciente de dos premios Oscar por Nader y Simín, una separación (2011) y El viajante (2017)- para hablar de la naturaleza humana, que debe ser la misma en todos los sitios, porque el iraní radicado en París nos retrata, a los españoles, a la perfección.

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Perfectos desconocidos – Secretos de matrimonio 

Habría que valorar en su justa medida que Álex de la Iglesia estrene en el mismo año dos películas como El bar y esta Perfectos desconocidos. Dos films tremendamente entretenidos, de una factura impecable, que hacen pensar que el director de El día de la bestia (1995) está en un estupendo momento artístico y profesional. Las dos películas tienen puntos en común: son comedias en la superficie, se desarrollan prácticamente en su totalidad en un espacio único -aquí el salón de una vivienda en la que cenan varias parejas de amigos de toda la vida- y en ambas salen a flote lo miserables que somos.

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El hombre de las mil caras: el Gran Thriller español 

No se le puede pedir más a una película que lo que ofrece El hombre de las mil caras, cinta que nadie debería perderse de un Alberto Rodríguez que demuestra un gran momento de forma. Esperemos que ello se traduzca en más obras, en más buen cine. Estamos ante un film “de guión”, de guión trabajadísimo, que casi obliga a la puesta en escena a ser más funcional, lo que no quiere decir que el director no ofrezca ideas visuales con su habitual talento. Estamos ante un thriller absorbente, con un ritmo tremendo pero profundo, como esos planos ralentizados que Rodríguez utiliza en lugar de los típicos planos cortos picados que no dicen nada.