Crítica: La meravellosa família Hardwicke, en La Villarroel
Siempre que la programación teatral incluye un Chéjov o una revisitación de su obra, la cartelera barcelonesa mejora en calidad y prestancia. De ahí que Bitò Produccions, La Brutal y T…
Siempre que la programación teatral incluye un Chéjov o una revisitación de su obra, la cartelera barcelonesa mejora en calidad y prestancia. De ahí que Bitò Produccions, La Brutal y T…
Saludada como una de las autoras europeas a seguir y amparada por excelentes críticas y galardones, Impedimenta acaba de publicar El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de la moldava Tatiana Tibuleac.
Hablar de los montajes de <strong>La Perla 29</strong> es hablar de éxito garantizado, tanto por la propuesta cuidada a la que nos tienen acostumbrados como por la cantidad de seguidores fieles que, espectáculo tras espectáculo, agotan las entradas allí donde estrenen. Y, como era de esperar, <em>Una giornata particolare</em> no es una excepción: basada en la película de <strong>Ettore Scola</strong> de 1977 (con <strong>Sophia Loren</strong> y <strong>Marcello Mastroianni</strong> en los papeles protagonistas), esta <em>giornata</em> consigue crear un clima íntimo y sutil cargado de emotividad –en buena parte gracias al espacio en el que se representa, la <strong>Biblioteca de Catalunya</strong>– entre dos almas heridas y desamparadas que encuentran consuelo el uno en la otra durante este día tan especial, el del encuentro entre <strong>Adolf Hitler</strong> y <strong>Benito Mussolini</strong> en Roma (6 de mayo de 1938), un espectáculo convertido ya en una recomendación obligada de la cartelera actual.
Todos, al menos en algún momento de nuestras vidas, hemos sido unos fracasados o <em>losers</em>. Me imagino que esto también es aplicable a los personajes más famosos y reconocidos en nuestras sociedad, ya sea en el ámbito económico, profesional o personal. El fracaso es algo, por suerte o por desgracia, natural en la vida de cada uno de nosotros. Otra cuestión es la de aquellos que son<em> losers</em> vitales, los que por norma, por carácter o por filosofía de vida son unos perdedores y es sobre esta tipología de individu@s sobre la que nos habla<em> Losers</em>, de <strong>Marta Buchaca</strong>, interpretada por <strong>Alba Florejachs y Jordi Díaz</strong> y estrenada en <strong>La Villarroel</strong> el pasado 28 de abril.
<strong>“Abandonado por todos, incluso por la suerte”</strong>, confiesa, desolado y al borde del abismo más absoluto, uno de los seis protagonistas de <em>Magnetismes</em>, el nuevo acierto del <strong>Teatre</strong> <strong>Gaudí de Barcelona</strong> con el que pretende sacudir los sentimientos de los espectadores, una de aquellas propuestas que se estrenan sin hacer mucho ruido pero que con toda seguridad se ganarán el favor del público gracias a un texto excelente y de mucha actualidad –precariedad laboral, gente sin trabajo ahogados por la hipoteca, el pánico a la soledad en hacerse mayor, parejas atrapadas en relaciones que no les satisfacen,...– basado en tres historias entrelazadas que, por un motivo u otro y de forma inevitable, conectarán con nuestras propias experiencias.
<strong>Lorca</strong> representa siempre una oportunidad de aprendizaje e introspección. El primero por su carácter de <strong>registro arqueológico</strong>, para el público actual, respecto a los usos y costumbres de la España en la que vivió el poeta y dramaturgo y por el carácter de <strong>teatro de acción social</strong> que el autor puso en práctica. El segundo porque sus obras apelan a lo más íntimo del alma humana, a los pequeños grandes dramas de la vida que tan bien sabía poner en escena.
De la guerra civil (1936-1939) se ha hablado mucho, se han filmado películas y escrito novelas desde el punto de vista de cada bando, pero en pocas ocasiones hemos podido ver una ficción basada en aquellos hombres que llegaron desde el extranjero a ayudar al frente republicano: los <b>Brigadistas Internacionales</b>, personajes de fuertes convicciones morales e ideológicas que se incorporaron al servicio de las tropas rojas para intentar detener a los sublevados. Ahora, el <b>Teatre</b> <b>del Raval</b> ha decidido subsanar este agravio histórico y ha programado <i>Goodbye Barcelona</i>, un bonito musical estrenado exitosamente en Londres el año 2011 y en el que se otorga todo el protagonismo a aquellos soldados que llegaron con buena voluntad a tierras españolas.