El revival de los 80 lleva entre nosotros el tiempo suficiente como para que el valor nostálgico haya dejado de ser una justificación importante. Miren a Dornik, un británico de 25 años que, por tanto, no llegó a vivir ni un solo minuto de esa década, ni siquiera como música de fondo mientras le daban el biberón. Y sin embargo, en su disco de debut se dan cita algunos de los sonidos más evocadores del pop electrónico y la música negra de la época.