El mundo de la música necesita más estrellas como Lana del Rey, cantantes que no tengan miedo a publicar lo que les dé la real gana. Y es que, aunque su anterior trabajo vendió 7 millones de copias, la neoyorquina no es una estrella del pop al uso. Lo demuestra en su nuevo álbum, que es la cosa menos comercial del mundo. “Ultraviolence” es un trabajo denso, lánguido, en el que apenas hay hits y todo son baladas. Es lo que muchos llamarían un suicidio comercial, pero es lo que ha querido que salga a la luz, y eso ya la honra.