En los últimos años hemos visto pasar por delante de nuestros ojos a cantidad de grupos míticos que se reunían para saldar viejas cuentas, embelesar a nuevos públicos o, directamente (y en la mayoría de los casos), para engordar sus cuentas corrientes. Sin citar nombre (ya sabemos todos quienes son, y cada vez son más), estas reuniones han sido bastante exitosas pero no exentas de desconfianza por aquello del “todo por la pasta”.