En el Santuario de la Difunta Correa, los creyentes ofrecen botellas de agua para que nunca le falte el preciado líquido a la santa. Cuenta la leyenda, que Deolinda Correa murió de sed, en mitad del desierto, en San Juan, Argentina, mientras amamantaba a su hijo. Esa leyenda y la posibilidad de que esta santa popular sea capaz obrar milagros, están muy presente en La novia del desierto, mejor película en el pasado Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.