Cuando uno asiste a la reunión de una banda que ya vio en tiempos pasados en varias ocasiones, se suele llevar una pequeña decepción. Quizá porque ya no estás en la misma onda que cuando tenías 20 años, o porque el grupo ha perdido su magia. Australian Blonde pueden estar tranquilos, porque esto no les pasó a ellos en su cita del pasado viernes con el público madrileño. La banda de Gijón sonó mejor que nunca y demostró que sus canciones siguen teniendo pegada.