10 Oct 2026 15.039 artículos desde 2008
Cine/TV

Suspiria: danzad, danzad, malditas

¿Por qué hacer un <em>remake </em>de <strong><em>Suspiria</em></strong>? La película de <strong>Dario Argento</strong>, de 1977, pertenece a un subgénero del terror en desuso, el <em>giallo</em>, y es quizás la obra cumbre de un autor muy personal. Creo que, en ella, además, el italiano sublima el género que había cultivado con éxito. El asesino misterioso del <em>giallo</em>, que mata a hermosas mujeres de las formas más retorcidas, se deconstruye en <strong><em>Suspiria</em></strong>: unas manos salen de la nada, independientes de un cuerpo o de una identidad, para acuchillar a sus víctimas. Argento reduce el guion al mínimo, creando secuencias inconexas, desnudando dramáticamente la historia y a los personajes, que, en realidad, le estorban. <strong><em>Suspiria</em> </strong>es una experiencia y racionalizarla solo disminuye su impacto: sus primeros diez minutos son increíblemente potentes, en los que Argento despliega su talento para el encuadre, para el montaje, para lo estético -con esos decorados de formas geométricas-, para crear atmósferas <em>fantastique </em>-la lluvia, el viento que parecen tener un origen sobrenatural- todo apoyado por la hipnótica banda sonora firmada por él mismo y por la banda <strong><em>Goblin</em></strong>.