En los últimos años, la línea entre lo que podríamos denominar como pop comercial, y el pop alternativo, o indie, ha pasado a mejor vida. La gente se ha quitado los prejuicios de encima, y artistas tan mediáticas como Lorde o Carly Rae Jepsen, llegan a todo tipo de público. Y eso es algo que está muy bien, porque no solo han sacado discos sobresalientes, también porque, el pop bien hecho, no entiende de etiquetas.