No nos engañemos, por mucho que nos puedan gustar algunos de los más notables representantes del revival del soul clásico, su alcance está lejos del necesario para proclamarles verdaderas super-estrellas. Preguntemos a nuestro tendero si sabe quiénes son Charles Bradley o Sharon Jones; salvo honrosas excepciones, lo normal es que nos encontremos con un encogimiento de hombros por respuesta.