Si Cayucas siguen por esta senda, estarán condenados a que todos sus discos vean la luz en pleno verano. De hecho, quien les escribe se apresuró a entregar esta reseña a “Papá Indienauta” con el objeto de que no pasase agosto sin que diéramos buena cuenta de la segunda entrega en larga duración de la banda de los hermanos Yudin.