Sea ironía postmoderna, o sea por convicción, las recopilaciones de Too Slow to Disco nos han proporcionado hasta ahora unas cuantas horas de “placer culpable” a partir del buceo documentado y desprejuiciado en algunos de los estilos musicales más denostados por la crítica y por melómanos de supuesto buen gusto: yatch rock, AOR, pop ochentero de la costa oeste norteamericana…