Siendo Girls una de mis ficciones preferidas, siempre me ha parecido raro encontrarme tan solo. Vale que es muy fácil odiarla. Es verdad que parece una serie “de moda” adorada por hipsters -en esta quinta temporada hay una pequeña subtrama dedicada a ellos-. También es cierto que cada capítulo contiene los clichés -y los temas musicales- de una película indie. Pero hay que ser honestos: nos gustan esos clichés ¿O no? Girls también puede parecer la versión milennial de Sexo en Nueva York (1998-2004) -serie más que defendible en su contexto histórico televisivo- pero hay una gran diferencia: mientras Carrie Bradshaw y compañía buscaban nuestra complicidad y acababan siendo irritantes; Hannah Horvath y sus amigas quieren caer mal y se ganan nuestro cariño.