El amor imposible es uno de los temas más recurrentes en la ficción. Pero algo estaremos haciendo bien cuando este tema es cada vez más difícil de situar en nuestra sociedad -occidental- actual. Hoy en día, el que no está con la persona amada es un cobarde, o no es correspondido. Ahora mismo no hay demasiadas barreras que impidan a dos personas que se quieren, estar juntas: ni morales, ni de raza, ni de clase, ni religiosas. Superado todo esto, el cine se ha visto obligado a situar sus amores imposibles en colectivos que todavía luchan por sus derechos -como el homosexual- y aun así, en escenarios como un tiempo pasado –Call me by your name (2017)- o en comunidades cerradas y lastradas por el fundamentalismo religioso –Disobedience (2017)-.