Con intenciones completamente diferentes a la de la mayoría de las ficciones televisivas, Cardo no parece interesada en desarrollar una trama al uso, sino en plantear el estudio de un personaje, María, interpretada por una fantástica Ana Rujas. Ella es el centro de una historia que evita los giros y los típicos desarrollos argumentales -Cardo es una serie a prueba de spoilers- para enfocarse en un estado de ánimo vital, el de la mencionada protagonista, que probablemente trascienda el retrato personal para hablarnos de toda una generación.