Ahora que los Oscar y los Goya han premiado el cine de buen rollo y sin aristas que parecen representar Green Book y Campeones, quizás una película como Larga vida y prosperidad encuentre a su público. Desde luego, no busquemos en ella la calidad que atesora la ganadora del premio a la mejor película, de Peter Farrelly. Tampoco las risas de la cinta de Javier Fesser. Convencional y sencilla, aquí dirige sin aspavientos Ben Lewin -Las sesiones (2012)- una historia que con tono amable nos presenta a Wendy, una joven autista interesada por la ciencia ficción de Star Trek. De ahí que el título sea una referencia al conocido saludo vulcano de Spock, hierático pero superdotado personaje de orejas puntiagudas con el que la protagonista se identifica.