Si ya con sus EPs llamaron la atención de crítica y público de morro fino, Calavera se han tomado en serio la determinación de que un disco de larga duración pueda casi ser entendido como el “kilómetro 0” de un proyecto medianamente ambicioso. Y es que a ellos ambición les sobra y por eso se han tomado todo el tiempo del mundo. Que una banda como los Eagles se pegara meses en un estudio de grabación es historia común de los días de oro del rock, pero que un grupo debutante zaragozano haga lo mismo desde la independencia y usando tres estudios diferentes en tres puntos de la geografía española es una bendita rareza que nos indica que Calavera no son unos “indies” cualesquiera.