En 1933 Luis Buñuel rodó Las Hurdes, probablemente el único documental surrealista de la historia del cine. En esta obra, el autor aragonés de El ángel exterminador (1962) volcaba sus preocupaciones personales -la muerte, su anticlericalismo- con una clara intención de denuncia social (y política, claro). El cómic Buñuel en el laberinto de las tortugas de Fermín Solís -no dejéis de leerlo- se imaginaba el making of de Las Hurdes en un estupendo estudio sobre el director, sobre la época de aquel rodaje en España, justo antes de la Guerra Civil, y como homenaje al imaginario de Buñuel y a su poderosa y contradictoria personalidad.