Pues la entrada costaba 6 pounds y no conocía a ninguno de los grupos, llevaba apuntado en el calendario el concierto de Buffalo Postcard, porque una de esas aplicaciones que recomienda grupos, me lo sugirió por afinidad con mis playlists. Al llegar me dicen que no hace falta que compre entrada, que con que compre algún disco de los grupos que tocan es suficiente y mi diógenes interior se puso la mar de contento. Y aquello que no empieza, así que a tomar pintas al bar de al lado, el ambiente, el de cualquier concierto en un tienda de discos, mucha gente pajareando, bolsas bandoleras y pocos comprando.