Cada película de los hermanos Coen es un acontecimiento, por lo que hay que alabar el esfuerzo de Netflix para nutrirse de los grandes talentos del cine. Ahora bien, La balada de Buster Scruggs no es exactamente una ‘película’ de los autores de Fargo (1996). Su estructura en episodios revela que podría haber sido una miniserie para televisión, una antología, con el western como marco genérico. Son pequeñas historias, sacadas del baúl de descartes de los Coen, como un recopilatorio de ‘caras B’ y rarezas de un viejo rockero. Por tanto, estamos ante un título que puede ser considerado menor, anecdótico, en la filmografía de dos tíos que para mí son ya leyendas del séptimo arte. Lo que no quiere decir que el material que nos entregan sea despreciable. Todo lo contrario.