Crítica: Immunitat, en La Villarroel
Como no podría ser de otra forma ya que forma parte de su ADN, el teatro se atreve, con Immunitat, a analizar las experiencias que todos y todas…
Como no podría ser de otra forma ya que forma parte de su ADN, el teatro se atreve, con Immunitat, a analizar las experiencias que todos y todas…
El Festival Grec 2016 inició el pasado 1 de julio su singladura estival programando en el Teatre Grec Les Bruixes de Salem, la versión de la obra de…
Como suele ser habitual, aquellos disfrutes de los que más esperamos son los que habitualmente más nos decepcionan. Y este es el caso de Sócrates, juicio y muerte…
Parece ser que no hay pareja si no somos uno y uno sumando. Hasta aquí la aritmética emocional comúnmente aceptada. Veamos cuál es el resultado si el cálculo se alarga en el tiempo a causa de la incapacidad de los sumandos de “mejorar adecuadamente”.
Si les he de ser sincero una de las propuestas del <strong>Grec</strong> que más me ha interesado este año ha sido <em>George Kaplan</em>, representada en la <strong>Sala Beckett</strong>, una obra de <strong>Frédéric Sonntag</strong> que con un toque juvenil y espontaneo nos habla de la comunicación, de los intentos de comunicar y de las tentativas de apropiarse de la información y retorcerla con el objetivo de favorecer intereses privados. En resumen, una obra inserta inteligentemente en el gran debate que ha generado el desarrollo de la comunicación propiciado por los avances tecnológicos, y la potenciación de los sesgos y filtros que sufre la información “objetiva” que consumimos a diario a través de los medios de comunicación convencionales, internet y de un cada vez mayor número de dispositivos.