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Big Little Lies – Temporada 2 – El peso del pasado 

Sin poner en duda los méritos de la exitosa y premiada primera temporada de Big Little Lies, en mi opinión, la trama de intriga sobre el supuesto asesinato me pareció lo menos interesante de esta ficción. La fortaleza de la serie era, para mí, sus personajes, sobre todo las protagonistas femeninas: complejas, contradictorias, muchas veces antipáticas, con defectos, traumas, remordimientos y, por supuesto, interpretadas por estupendas actrices como Nicole Kidman, Reese Whiterspoon, Laura Dern y Shaile Woodley. Estos magníficos personajes parecían algo limitados por una trama en clave de whodounit que llevaba a un desenlace decididamente forzado. La serie estaba pensada para acabar tras dicha primera temporada, pero los buenos resultados llevaron, al show runner David E. Kelley a plantear una segunda entrega.

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Heridas abiertas: historia de un pueblo 

Probablemente te suene la historia: un periodista, detective o policía, hundido por un trágico pasado, con problemas de alcoholismo, recibe un nuevo caso que, evidentemente, hará aflorar todos sus traumas. En la serie que nos ocupa, tenemos, además, el regreso de ese protagonista al pequeño pueblo de su niñez y el reencuentro con una familia conflictiva. Añadamos un elemento macabro, el de un asesino en serie de adolescentes.

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Big Little Lies: pobres niñas ricas 

Como en una tragedia griega, sabemos de antemano el final de Big Little Lies. El destino -alguien ha muerto de forma violenta- es anunciando por los vecinos de Monterrey en varios flashforwards. Estos vecinos, por cierto, funcionan como el coro del teatro griego y representan el entorno social de las protagonistas. Un entorno hostil, ya que los vecinos se comportan como una terrible opinión pública de cotilleos, sospechas, envidias y opiniones sin base apoyadas en rumores. Estos vecinos son Twitter. Si la fatalidad es inevitable, lo que no conocemos son los pecados de las heroínas del relato. Todas ellas, y sus parejas, pertenecen a un determinado grupo social: son de clase media/alta, blancos, progresistas y de mediana edad. Todos se enfrentan a inseguridades e insatisfacciones sobre el éxito profesional, la identidad personal, la vida matrimonial y, sobre todo, su desempeño como padres de varios niños de existencia privilegiada. ¿Qué puede amenazar este estado de bienestar?