La cantante estadounidense Bettye Lavette a sus 70 años demuestra más credibilidad que muchas nuevas voces. Hace suyas las versiones que interpreta, las da un tinte vital, dramático, salta al vacío y decide traspasar la frontera del olvido. Su cantar es poderoso, tiene resonancia, entra en las letras, en las historias que canta y se acopla a ellas como una diosa en su reino.