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Cine/TV

El Grinch: nostalgia de Tim Burton 

El Grinch estira el clásico cuento de 64 páginas del Dr. Seuss en un film de 86 minutos. Para conseguirlo, la pequeña Cindy Lou Quien, que originalmente tenía un par de frases en el libro, ahora comparte protagonismo con el amargado ser verde y tiene su propio recorrido que entronca con el del personaje que da título a la historia -en la versión original con la voz de Benedict Cumberbatch-.

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Thor: Ragnarok. Los dioses deben de estar locos 

Thor: Ragnarok se puede considerar un logro. Es una película entretenida, imaginativa, inteligente y graciosa, en los tiempos del blockbuster sin alma. Está a años luz del fallido tono shakespeariano del Thor (2011) de Kenneth Branagh y de la fantasía heroica de Thor: El mundo oscuro (2013). Y sobre todo desafía a los que repiten la perorata del agotamiento del cine de superhéroes. La nueva aventura del dios del trueno interpretado por el musculoso Chris Hemsworth, confirma el buen estado de forma de Marvel Studios y de su exitosa fórmula.

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Doctor Strange: Magia nueva en el Universo Marvel 

Doctor Strange es justo lo que el Universo Marvel Cinematográfico necesitaba en este momento. Ante la saturación superheroica en las pantallas de cine -y de televisión- la nueva película de Marvel Studios ofrece una obra que es puro entretenimiento, que narra de forma clásica un relato heroico, pero que innova en las soluciones visuales de tal forma que evita la sensación de “esto ya lo hemos visto”. Dirige Scott DerricksonSinister (2012)- una historia que se apoya por enésima vez en el viaje del héroe que descubriera el mitógrafo Joseph Campbell y que George Lucas convirtió en el plano de obra de su Star Wars (1977) y que los hermanos ¿o hermanas? Wachowski aplicaron también en Matrix (1999).

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¿Cuál es tu Frankenstein? 

La presencia en nuestras carteleras de la película Victor Frankenstein (Paul McGuigan, 2015) nos permite hablar sobre un mito fundamental de nuestra cultura, el “complejo de Frankenstein“, término acuñado por el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov para referirse al miedo a que la máquina se rebele contra el hombre. El relato gótico sobre el científico que desafía las leyes de la naturaleza creando nueva vida, proviene del mito griego de Prometeo, inspiración confesa de la novela de Mary Wollstonecraft publicada en 1818. Pero el arquetipo se asentó en el imaginario popular moderno gracias a la película de James Whale, El doctor Frankenstein (1931).

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Zoolander No. 2 (Ben Stiller, 2016) 

El gran defecto de Zoolander No. 2 es probablemente su mayor virtud: es una completa memez. En el programa Cómicos de #0, Javier Cansado escuchaba a Joaquín Reyes decir que, además del humor inteligente, también le gustaba mucho la “tontuna”. El humor chorra de Zoolander no admite medias tintas, o te ríes o te aburres. La película es una acumulación de excesos difícil de superar. Ben Stiller y sus guionistas –Justin Theroux de The Leftovers entre ellos- saben que no pueden darse el lujo de desarrollar un argumento sino que deben bombardearnos con ideas sin descanso. Alguna tiene que hacernos reír. El protagonista, la parodia perfecta de un modelo, nació como un chascarrillo en la cadena VH1 y su exiguo recorrido es su talón de Aquiles.

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Sherlock, The Abominable Bride (Temporada 4) 

La clave del éxito de Sherlock es su capacidad para recrear el espíritu del original literario, utilizando una narrativa cinematográfica “moderna” -la cámara súper lenta, los giros en 360 grados, el bullet time, la infografía- y una ambientación contemporánea que acerca a los personajes a nuestra sensibilidad. El entorno actual, de paso, agrega un montón de recursos nuevos para el detective: Internet, los teléfonos móviles, el GPS. A pesar de todo esto, cuando se anunció este episodio especial navideño ambientado en el siglo XIX, en el escenario tradicional del Holmes canónico, Mark Gatiss y Stephen Moffat generaron unas expectativas muy altas. Y la verdad es que han cumplido. Ambos autores han demostrado sobradamente su inteligencia en el pasado y aquí no defraudan, convirtiendo esta “concesión” a la tradición en gran parte de la razón de ser del argumento, utilizando de nuevo el metadiscurso.