Inverosímil pero entretenida, Becky se presenta como una versión gore de Solo en casa (1990), una home invasion protagonizada por una niña enfadada con la vida tras la muerte de su madre. Esa rabia primaria de Becky -estupenda Lulu Wilson- dirigida contra su padre (Joel McHale) es equiparada en el guión con el odio infantil, irracional y producto del miedo, de un grupo de neonazis presidiarios capitaneados por Dominick, interpretado por un sorprendente Kevin James, muy lejos del registro cómico que le ha hecho famoso.