James Wan es para mí uno de los directores actuales a seguir, por su inmenso talento detrás de la cámara, su inventiva visual y porque con él la diversión está garantizada. El autor de Saw (2004), Silencio desde el mal (2007) y de la saga de Insidious, ha firmado en el díptico sobre los Expedientes Warren dos artefactos imprescindibles del género del terror que ofrecen una experiencia inolvidable de sustos en una sala de cine.