Poco tenía que demostrar Alfonso Cuarón, como cineasta, tras obras como la temprana Y tu mamá también (2001), la espectacular Gravity (2013) y sobre todo tras Hijos de los hombres (2006). Aun así, creo que con Roma se ha superado. Producida por Netflix, la película es una obra mayúscula, impresionante, exuberante, íntima y personal pero también ambiciosa y épica. En ella, Cuarón evoluciona en su concepción del cine, que tenía el plano secuencia como forma narrativa ideal, para plantear su mejor película haciendo un uso asombroso de la profundidad de campo, que habría hecho aplaudir a André Bazin.