Entrevisté hace años a Anari Alberdi por teléfono para un especial sobre mujeres en la revista Zona de Obra, sería 2003 o 2004 coincidiendo con el EP que publicó con Petti. De Anari me sedujo su manera de ubicarse en el mundo, esa combinación de dureza con filosofía de vivir. Sus canciones respiran dolor, heridas, superación y experiencia, pero tienen una fuerza vital imparable. Y nunca la había visto en directo. Se prodiga poco por la capital.