Independiente como ella sola, especializada en la autogestión de su música y de su (mucho) talento, Ainara LeGardon (Bilbao, 1976) debería de ser tomada como un ejemplo real de cómo puede defenderse en la actual escena musical cualquier artista que tenga cosas que contar y que, sobre todo, tenga muchas ganas de trabajar duro para sacarlas adelante.